5 consejos para resumir un proyecto sin perder calidad

5 consejos para resumir un proyecto sin perder calidad

Saber cómo redactar un abstract o resumen potente de tu investigación o proyecto, es esencial para informar de forma oportuna lo que haces. El impacto de este texto dependerá del enfoque que tenga y de las metodologías que se hayan utilizado para desarrollarlo. 

 

Construir un buen resumen no es tarea fácil, por lo que aquí les comparto algunos tips para sacarle el mayor provecho a este valioso recurso:

 

  1. Lo esencial es contar al principio el contenido de mayor relevancia y hacerlo de manera clara y breve. El texto debe ir de lo más a lo menos importante e idealmente  debería estar acompañado por datos y números que refuercen el mensaje.  
  2. Hay que recordar que la calidad se verá reflejada a través del título.
    Por ello, un título llamativo debe ser capaz de captar la atención del lector de manera creativa y orientarlo sobre el contenido que leerá.  
  3. Recuerda que compites con miles de otros contenidos, por lo que tu resumen debe ser atractivo y tener una lógica periodística. Debe contener detalles, pero a la vez, estar bien sintetizado.  
  4. Al redactarlo, se debe seguir una estructura narrativa básica y la longitud del texto debe ser de aproximadamente 250 palabras. Recordemos también, que a través de las palabras claves el resumen nos ayuda a mejorar el posicionamiento del artículo en los principales buscadores, si es que lo publicamos online. 
  5. Redacta el resumen siguiendo la lógica de antes y después:

    Antes – Responde a la pregunta ¿por qué? ¿Cuál es la motivación para realizar ese proyecto?
    Después – Da respuesta a la pregunta ¿qué? ¿Cuál ha sido el resultado alcanzado?

 

El resumen es posiblemente una de las secciones de mayor relevancia en un documento que hable de ciencia y negocios. Por un lado, juega un papel informativo y por el otro, atrae la atención de la audiencia que te leerá.

 

Una vez estábamos con unos bioemprendedores a punto de entrar a una reunión en un café en Viena. Era la hora del té y en la mañana habíamos tenido una llamada con el equipo de un posible inversionista y nuestro relato no había sido bien recibido. Estaba confuso y muy técnico. 

 

Esa tarde nos veríamos con el fundador del fondo y teníamos un par de horas para mejorar nuestra narrativa.  Volvimos al hotel, reformulamos el resumen de lo que queríamos contar y estrenamos ese pitch en la cafetería. 

 

El resultado fue una larga serie de felicitaciones y buenos comentarios. Si bien, con el pasar de las semanas, el trato de inversión no prosperó, aún seguimos en contacto con ese inversionista y más de una vez nos recuerda lo impresionado que quedó con la claridad que tuvimos para contar nuestra historia cuando lo conocimos en persona.   

 

¿Tienen algún otro consejo que quisieran agregar a la lista?

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